4 claves para combatir la distracción

Hoy descubrirás cómo combatir la distracción en 4 pasos. Si te concentras mejor, puedes tener más éxito en cualquier cosa que hagas. Se hace muy necesario entrenar la capacidad de concentración, especialmente en los últimos tiempos, donde la distracción acecha constantemente en diferentes situaciones.

Miras el monitor de tu pc como si en cualquier momento tuvieras que besarlo o incluso caes sobre él. Estás concentrado, demasiado concentrado… pasas esos dedos por el teclado a una velocidad impresionante, sin distracciones. Estás seguro de que tienes las herramientas y la concentración necesaria que te permitirá terminar el trabajo a tiempo, cuando, de repente, un sonido melodioso resuena por toda la habitación: has recibido una notificación de mensaje.

¿Qué estás haciendo? ¿Sigues trabajando en el ordenador o revisas ese mensaje? La respuesta a estos dilemas está determinada por una franja de neuronas en la corteza prefrontal, justo detrás de la frente, donde se encuentra el centro direccional de tu cerebro. Uno de sus trabajos es resolver conflictos y gestionar prioridades en general.

La capacidad de permanecer concentrado en lo que hace e ignorar las distracciones es parte de las habilidades básicas de una mente virtuosa a la que todos podemos aspirar, simplemente es necesario practicar. Aunque distraerse en el contexto de la psicoterapia y en psicología, no es necesariamente negativo.

Distracción: sinónimos y significado

Una distracción podría definirse simplemente de la siguiente manera: una interrupción en la atención o algo que distrae la atención de la tarea principal.

Sinónimos de distracción

¿Por qué esta lista de sinónimos? Porque nos permite entender cuánto, según el contexto, la distracción puede tener funciones positivas o negativas:

  • Inatención
  • Desconcentración
  • Descuido
  • Imprudencia
  • Negligencia
  • Superficialidad
  • Incorrecto
  • Vigilancia
  • Olvido
  • Diversión
  • Ocio
  • Pasatiempo

En el contexto de la psicología del comportamiento, por ejemplo, la distracción puede definirse de diferentes formas y aplicarse en estrategias de afrontamiento. Son técnicas para desviar la atención de un factor estresante y hacia otros pensamientos o comportamientos que no están relacionados con el factor estresante.

Tanto en adultos como en niños, la distracción (por ejemplo, concentrarse en un objeto externo o imaginar un lugar tranquilo) se puede utilizar para controlar el dolor y la incomodidad durante los procedimientos médicos. Otros ejemplos de distracción incluyen soñar despierto o participar en actividades sustitutas para mantener la mente alejada de los factores estresantes.

Entonces, hechas las aclaraciones necesarias, «centrémonos» en las estrategias para contrarrestar la distracción entendida como inatención.

mejorar la atención

Llámalo, si quieres, concentración

Cuanto más concentrado estés, más éxito podrás tener en cualquier cosa que hagas. Por el contrario, cuanto más te tiente la distracción, menos podrás hacer las tareas que debes hacer bien. Esto se aplica en todos los ámbitos: deporte, escuela, trabajo, relaciones sociales.

La concentración es el ingrediente oculto de la excelencia. ¿Por qué «oculto»? Porque normalmente no te das cuenta. La falta de atención te lleva a inclinarte a fallar en cualquier cosa que estés haciendo.

La capacidad de concentrarse es como un músculo mental. Cuanto más trabajes en esta capacidad de concentración, más fuerte te volverás. Es como ir al gimnasio para mejorar su físico y resistencia.

La investigación realizada por Wendy Hasenkamp analizó los cerebros de algunos voluntarios, los cuales debían prestar atención a su respiración. No intentaron controlar su respiración de ninguna manera, solo se enfocaron en su flujo natural.

4 formas de combatir la distracción

En dicha investigación, se encontró la receta de 4 pasos para combatir la distracción. La consecuencia de estas prácticas es la mejora significativa en el desempeño mental relacionado con la atención:

  1. Pon toda tu atención en tu respiración.
  2. Ahora presta atención a cualquier pensamiento que tengas, aunque te hemos dicho que te concentres en tu respiración.
  3. Desengánchate de esos pensamientos como si fueras una locomotora: para ir más rápido hay que deshacerse de los vagones.
  4. Dirige tu atención a tu respiración y mantenla allí mientras respiras.

Y la próxima vez que tu mente divague y te dé cuenta de que estás pensando en otra cosa, por ejemplo, qué comerás para el almuerzo en lugar de tu respiración, repite los 4 pasos una vez más, y luego otra vez. Esta es la forma de fortalecer los circuitos del cerebro.

Entrenar la corteza prefrontal, la responsable de la concentración, te hace estar de vuelta a lo que estabas haciendo antes de pensar en el color de tus zapatos para salir, pero esta simple rutina mental es engañosa, porque parece más fácil de lo que realmente es.

Intenta por un minuto. Si eres como la mayoría de las personas, encontrarás que es inevitable tener pensamientos que te distraigan de tu respiración. Y esos pensamientos son seductores.

Conciencia versus distracción

Se necesita conciencia y una atención activa para notar que tu mente se ha desviado y hacer un esfuerzo mental para devolverla a tu respiración. Este entrenamiento mental, si se realiza de forma regular y constante, facilitará la lucha contra las distracciones, las cuales son las culpables de que no te permitas hacer las cosas que te has propuesto hacer.

Te hemos explicado lo que otros hombres descubrieron hace miles de años: para combatir lo que te desvía de tus propósitos, necesitas las infinitas formas de meditación, como demuestran el yoga y sus beneficios, por ejemplo.

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