La ludopatía, esa adicción al juego que tanto daño causa, afecta a millones de personas en todo el mundo. Lo que empieza como un simple pasatiempo puede convertirse en una conducta que nos atrapa y termina destrozando relaciones, economía y salud mental. Pero no te preocupes, hay motivos para la esperanza.
Como cuenta el psicólogo Aléxandros Demos en esta entrevista sobre ludopatía, hoy en día contamos con tratamientos que realmente funcionan y que han ayudado a muchísimas personas a recuperar las riendas de su vida. Te contamos en este artículo las diferentes opciones que tienes a tu alcance, desde terapias psicológicas hasta grupos de apoyo, medicamentos y enfoques más integrales, para que tú o tus seres queridos puedan encontrar el camino hacia la recuperación.
Contenido
Terapia cognitivo-conductual, uno de los clásicos
La terapia cognitivo-conductual se ha convertido en uno de los tratamientos estrella para la ludopatía. ¿En qué consiste? Pues te ayuda a identificar y cambiar esos pensamientos distorsionados que tienes sobre el juego, como esa sensación de que puedes controlar el resultado o la idea de que «ahora toca ganar». El terapeuta trabajará contigo para reconocer qué situaciones te provocan ganas de jugar y desarrollará contigo estrategias prácticas para hacerles frente.
Durante las sesiones, aprenderás técnicas para relajarte y manejar el estrés, algo fundamental para controlar esa ansiedad que aparece cuando dejas de jugar. Además, establecerás metas que puedas alcanzar y diseñarás planes concretos para reconstruir las áreas de tu vida que se han visto afectadas, como tu economía o tus relaciones familiares.
Grupos de apoyo

Los grupos como Jugadores Anónimos te ofrecen un espacio seguro donde puedes compartir lo que te pasa sin miedo a que te juzguen. Basados en el modelo de 12 pasos, similar al de Alcohólicos Anónimos, estos grupos fomentan la toma de responsabilidad, mientras te brindan una red de apoyo. A veces, simplemente escuchar historias parecidas a la tuya te ayuda a romper ese aislamiento que suele acompañar a esta enfermedad, haciendo de esta una de las mejores terapias para las adicciones.
Lo más valioso de estos grupos es que combinan la sabiduría práctica de quienes han pasado por lo mismo que tú con un enfoque comprensivo y cercano. Para muchas personas, este ambiente de entendimiento mutuo resulta más accesible y menos intimidante que las consultas médicas tradicionales, convirtiéndose en un complemento perfecto para otros tratamientos profesionales.
Tratamiento farmacológico: el apoyo de la medicina
Aunque no existe una pastilla mágica específica para la ludopatía, varios medicamentos han demostrado ser eficaces para reducir esas ganas de jugar. Los antagonistas opioides como la naltrexona, que se usaban inicialmente para tratar la adicción al alcohol, han dado buenos resultados al disminuir el placer asociado con el juego y reducir la intensidad de los impulsos compulsivos.
Los antidepresivos, especialmente los ISRS, pueden ser muy útiles cuando la ludopatía va acompañada de depresión o ansiedad. Estos medicamentos te ayudan a estabilizar tu estado de ánimo y pueden reducir indirectamente esa necesidad de buscar estimulación a través del juego.
Terapias intensivas y programas residenciales: inmersión en la recuperación
Para los casos más graves de ludopatía, los programas residenciales te ofrecen un entorno controlado donde puedes alejarte por completo de todo lo relacionado con el juego. Estos programas, que suelen durar entre uno a tres meses, te proporcionan una estructura diaria muy completa con terapias individuales, grupales y actividades complementarias que ocupan la mayor parte de tu tiempo.
La principal ventaja de estos entornos es que te sumerges totalmente en tu proceso de recuperación, sin las distracciones y tentaciones del mundo exterior. Recibes atención profesional las 24 horas y puedes abordar no solo tu adicción al juego, sino también otros problemas que puedan estar en el fondo, como traumas, problemas de estado de ánimo u otras adicciones que podrían estar alimentando tu comportamiento compulsivo.
Hay muchas más opciones, pero lo importante es saber que se puede salir de la ludopatía y que existen alternativas que pueden ayudar a cualquier persona. Si conoces a alguien que sufra de esta afección, te invitamos a animarle a buscar ayuda.